viernes, 12 de septiembre de 2014

El “Mercado Progreso”. Primer mercado de Río Cuarto.

   Desde los inicios de la antigua Villa de La Concepción,  existió la necesidad de contar con puestos de abastecimiento para proveer de los productos básicos que la población requería. Así podemos ver que en el año 1800 el Procurador del Cabildo Don Pedro José Garay “pedía a las autoridades para regular  el aprovisionamiento de carne, dado que había pobladores que tenían hambre  y faltaba el auxilio de alimento a enfermos y ancianos”.  Así fue que con su gestión el procurador logró que todo el Cabildo se pusiera trabajar sobre este tema y definiera un punto de venta para los productos básicos de la población que aseguraran sus necesidades alimenticias,  incluyendo a las familias pobres y más desprotegidas.

   Por aquellos años no había almacén ni mercado, solamente algunas pulperías pero no vendían productos alimenticios, salvo algunos artículos de excepción como galletas y frutas secas. Concentrar un lugar de venta de los productos básicos no era tan sencillo y no tener el mismo significaba un grave y preocupante problema para la población. El Cabildo copiando el método de otras poblaciones  designó a la plaza como lugar de concentración de productos  para que los vecinos se abastecieran de manera ordenada y normalizada;  así fue como el “abastecedor de turno”, controlado por el Cabildo,  debía instalar su puesto en una esquina de la plaza y asegurar la distribución correcta y precio adecuado a cada comprador  bajo pena de multa ante un incumplimiento.

   En otra esquina de la plaza  se le asignaba un lugar para “las amasaderas”, que autorizadas por el cabildo, vendían tortas al rescoldo, panes, pasteles y empanadas; también había un lugar para quienes ofrecían frutas y verduras. En conclusión: en la misma plaza funcionaba un mercado, solamente por aquellos inicios, dos días por semana, dado que habitaban La Villa  unos quinientos pobladores. Los años fueron pasando, el abastecimiento en la plaza se mantuvo  casi constantemente; la población crecía, no faltaron quienes  se instalaron con fondas, almacenes y tiendas de artículos varios,   pero con el tiempo surgió la necesidad de construir  un edificio como mercado central.

   Muchas fueron las influyentes personas que por el año 1880 impulsaron  con perseverancia esta iniciativa  y así nace,  cuando la ciudad ya había superado los siete mil habitantes, un extraordinario emprendimiento en el centro mismo,  a una cuadra de la plaza, donde antes era el paraje de las carretas, conocido y llamado por muchos, el “monte de los gauchos”, es  donde ahora se encuentra edificada nuestra municipalidad.  Ahí  nacía  el primer mercado de Río Cuarto para brindar un servicio de aprovisionamiento a la población de manera  permanente y organizada,  y por iniciativa del Jefe Político de aquel entonces, Don Alejandro Roca, se lo llamó “Mercado Progreso”. Se consideraba que la ciudad había progresado en muchos aspectos que le dieron una importancia regional extraordinaria  pero faltaba un centro de abastecimiento básico para la población y lograr esto era considerado un significativo progreso.

Durante la gestión del Presidente Comunal don Ambrosio Olmos se inauguraba el  gran edificio dotado de todas las comodidades básicas para instalar puestos de ventas de verduras, carnes, pan y sus derivados. Así ocurrió como a las dos de la tarde del 17 de julio de  aquel año  se reunieron las autoridades  civiles, militares y eclesiásticas presididas por el Presidente Comunal de la ciudad de Río Cuarto, Don Ambrosio Olmos, y los ciudadanos en general, procediendo a colocar  la piedra fundamental del Mercado Progreso que fue el primer mercado de Río Cuarto. Así mencionaba parte del texto que contiene el acta:

 “En la ciudad de La Concepción de Río Cuarto a los 17 días del mes de julio de 1881 -día del natalicio del excelentísimo  Señor Presidente de la Republica, Brigadier Gral. Don Julio Argentino Roca-. Los abajo firmados: Honorables Concejo Municipales, Deliberativo y Ejecutivo con sus respectivos Presidentes, Miembros y Secretarios, Jueces de Letras, Alzadas y Primera Instancia, Jefe de Frontera, Cura Párroco y demás vecinos de esta ciudad, declaramos que en este acto que se acaba de efectuar la piedra fundamental con la inscripción de (17 de julio de 1881) del “Mercado Público Del Progreso” título indicado por el respetable señor Padrino, Jefe político don Alejandro Roca. Hacemos fervientes votos por que dicho establecimiento produzca los frutos que el pueblo y contratistas aspiran. Firmamos la presente en el mismo local del mercado a las dos de la tarde… 

Hay unas 30 firmas de autoridades y un sello de la Municipalidad de Río Cuarto. 

El Mercado Progreso durante 50 años de manera ininterrumpida acompaño a la ciudad y su gente pero también acompaño a la región, porque gran parte de los productos que comercializaba a través de los distintos puestos venían de los sectores de quintas y chacras aledañas a la ciudad.  Luego estas instalaciones fueron demolidas  para construir el actual edificio municipal. Dentro de aquel mercado llegaron a funcionar hasta treinta puesto de ventas de distintas mercaderías; en el centro existía un gran patio que paraban vehículos motorizados y carros a caballo que traían los productos; fuera del mercado por el sector oeste y luego por el norte corría una pequeña acequia  y al costado de la misma funcionaban cantinas muy concurridas que ofrecían bebidas, choripanes y salchichas. Era el mercado un gran lugar de concentración de muchas personas locales y forasteras que concurrían por distintos motivos.

   Demolido el mismo y ya construido el Palacio Municipal  el día 15 de abril de 1932, un jardinero  que acomodaba los canteros del nuevo edificio antes de ser habilitado, con el pico que trabajaba removiendo escombros  golpeó un caño metálico,  al desenterrarlo  lo abrió porque tenía una tapa y encontró que había un tubo de vidrio  que apareció roto por el golpe pero en su interior contenía el acta de inauguración del Mercado Progreso de la cual hacemos referencia y seguramente  se convirtió en un episodio poco conocido pero muy  valioso de nuestra historia.


Walter Bonetto
12 de septiembre de 2014
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